miércoles, 9 de septiembre de 2015

Erario de Luces Muertas, 10.




10.

Canción del alma



    Traes en la mejilla pétalos como rombos indefensos:
estás llorando, niña oculta, llorándote de mí,
porque me tienes, y no me tienes,
porque viniste ayer, cuando aún te quería.

    No te muestres, ocúltate, no permitas
que te vea como eres, sino como sueñas,
alma mía, niña oculta, llanto en la negrura.
Extiende la marea que me robas, el pulso
de este quererte y no quererte,
de esta fiebre que me hiela con la escarcha del silencio.
Enférmame, te lo suplico
que eres inspiración y yo quiero expirarte,
que no me importa ya morir siendo testigo
de tu marcha al mundo donde nada, ni siquiera yo, te encierra.

    Vete; vete o quémame para siempre.
No seas en mí pero sin ser conmigo,
no te muestres así, trayendo en la mejilla

pétalos como rombos indefensos.




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