martes, 30 de octubre de 2012

Historia de la lejanía, 48.



La fiesta de los sentidos



Caer por tu piel es un incendio,
una guerra de luz entre divinas sombras,
conquista perpetua de labios que se esquivan
como flores de acero en un mar zaherido de tormentas.
Te oigo suspirar, y tus gemidos vuelan,
corren hacia el sol como gacelas,
regresan de repente o nunca
y se posan en mis límites,
tus suspiros me radican,
tu voz entrecortada cuando mis manos te tocan.
¿Eres azul?
Sin duda, vives sostenida.
Alegremente dejas que me hunda en tus grietas
y sonríes, abandonas
regalos de placer por tu cuerpo, y con mis labios
me alimento de tus palabras,
me sumerjo en tus caricias.
Déjame dibujar con mi lengua superficies,
permite que te contemple con mi boca.
Iluminada por mi sangre, navegas en mis venas.
Te oigo, te siento, me estremezco
viéndote gozar, entiendo
por qué la vida es en absoluto eterna. 





No hay comentarios:

ShareThis